Un CRM para pymes que tu equipo sí actualiza.

La mayoría de las pymes que nos llaman ya han tenido un CRM. Se contrató, se metieron cuarenta clientes y a las tres semanas nadie volvió a abrirlo. Montamos el tuyo sobre cómo vendes de verdad y hacemos que los clientes entren solos, para que estar al día no dependa de la voluntad de nadie.

Un CRM para pymes es el programa donde una empresa pequeña guarda a sus clientes y el estado de cada conversación: quién pidió presupuesto, quién no ha contestado y a quién toca llamar hoy. Los hay por suscripción, listos para usar, y los hay a medida. En una pyme el problema rara vez es cuál elegir, sino quién lo mantiene al día.

El CRM que contrataste sigue vacío

Un CRM abandonado es peor que ninguno, porque decides mirando datos de hace dos meses. Y no se abandona por casualidad:

Apuntar al cliente cuesta más que mandarle un WhatsApp

Si meter un contacto son seis clics y tu comercial va conduciendo, el cliente acaba apuntado en el chat. El programa pide un trabajo extra que nadie tiene tiempo de hacer.

Tus clientes viven en cuatro sitios

Unos en la agenda, otros en el móvil del comercial, los de siempre en la cabeza de tu socio. El día que esa persona coge vacaciones, la empresa se queda sin memoria.

Pagas un CRM de multinacional

Previsión de ventas, territorios, puntuación de oportunidades, informes que no abre nadie. Tú querías saber a quién hay que llamar esta semana.

El CRM montado sobre tu forma de vender

Un CRM a medida es el mismo concepto sin lo que sobra: las pantallas que usas, con tus palabras, y el dato entrando solo desde donde ya llega. Esto es lo que montamos:

Tus etapas, no las de un manual

Presupuesto enviado, pendiente de visita, esperando respuesta, cerrado. Las que dices en voz alta cuando explicas cómo va un cliente.

El cliente entra solo

Quien rellena tu formulario o te escribe por WhatsApp aparece en su ficha, con lo que dijo y el día que lo dijo. Nadie teclea nada dos veces.

Quién toca hoy, nada más abrir

La primera pantalla es la lista de a quién llamar y qué se quedó sin respuesta. Sin filtros, sin informes, sin buscar.

Un ERP a medida cuando el CRM se queda corto

Si además necesitas presupuestos, albaranes o stock, se monta ahí dentro en vez de contratar otro programa que tampoco se hablará con este.

Cómo trabajamos
Antes de venderte nada miramos si lo que tienes se puede arreglar. Cuatro pasos:

01

Nos enseñas cómo vendes hoy

Media hora para ver de dónde te llegan los clientes, dónde los apuntas y en qué punto se enfrían. Sin compromiso.

02

Decidimos si salvamos el que tienes

Si ya pagas un CRM, muchas veces sale mejor conectarlo y quitarle pantallas que tirarlo y empezar de cero. Te lo decimos aunque nos quite trabajo.

03

Lo montamos y lo llenamos

Lo construimos, metemos dentro tus clientes actuales y conectamos formulario y WhatsApp. Arrancas con las fichas llenas, no con una pantalla en blanco.

04

Lo que garantizamos

Antes de empezar te decimos por escrito qué entra y para cuándo. Si lo que entregamos no es eso, lo corregimos sin coste.

El CRM es la memoria del negocio, y un elefante no recuerda por esforzarse: recuerda porque no pierde el rastro. Ahí está la diferencia entre un programa que tu equipo rellena por obligación y uno que se va llenando mientras trabajáis. Somos un equipo pequeño que se sienta contigo a ver cómo vendes, monta el CRM sobre eso y se queda las primeras semanas para quitar lo que estorbe. Cuántos clientes vas a cerrar con él no te lo podemos garantizar, eso depende de tu precio y de tu oficio. Sí garantizamos el alcance y la fecha, por escrito, y que si lo entregado no es eso lo corregimos sin coste.

Lo que sueles preguntarte

¿Qué es un CRM y para qué sirve en una pyme?

Un CRM es el programa donde se guarda cada cliente y el estado de su conversación contigo: qué pidió, qué le ofreciste, cuándo hablasteis por última vez y qué toca hacer ahora. En una empresa grande sirve para coordinar a muchos comerciales. En una pyme sirve sobre todo para que no se caiga nadie por el camino y para que el negocio no dependa de la memoria de una persona.

¿Necesito un CRM si soy autónomo y llevo mis clientes yo solo?

Si trabajas con pocos clientes muy fijos, probablemente no. Empieza a merecer la pena cuando pierdes la cuenta de a quién enviaste presupuesto la semana pasada, o cuando alguien te escribe y tienes que rebuscar en el chat qué le dijiste en marzo. Ahí un CRM sencillo te paga solo con el primer trabajo que recuperas.

¿Me hace falta un CRM o un ERP?

El CRM lleva lo de antes de la venta: contactos, presupuestos, seguimiento. El ERP lleva lo de después: pedidos, albaranes, stock, facturación, costes. Muchas pymes empiezan necesitando solo lo primero y acaban queriendo las dos cosas en la misma pantalla. Un ERP a medida es exactamente eso, y se puede montar por trozos según lo que más apriete.

¿Puedo conectarlo con las herramientas que ya uso?

Sí, y es lo normal. Se conecta con tu formulario web, tu WhatsApp, tu agenda y tu facturación para que el dato entre por donde ya entra hoy. No tiras nada de lo que tienes. Lo que cambia es que deja de haber que copiarlo a mano.

¿Esto es lo mismo que un cuadro de mando?

No, y conviene no mezclarlos. El CRM guarda y mueve a tus clientes, uno a uno, todos los días. El cuadro de mando lee esos datos y te enseña cómo va el negocio de un vistazo. Suelen ir juntos, y si lo que buscas es ver tus números, eso lo contamos en cuadros de mando y dashboards.

¿Sabes ahora mismo a quién tienes que llamar esta semana?

Media hora. Miramos cómo te llegan los clientes hoy y dónde se te están enfriando. Gratis y sin compromiso.

Cuéntanos cómo vendes hoy

Gratis · 30 min · te llevas el diagnóstico igual