Dependes de que alguien te recomiende
El boca a boca trae buenos clientes y no lo controlas tú. El mes que se enfría no tienes a quién llamar, y la agenda de dentro de seis semanas empieza a dar miedo.
Una agencia de marketing digital se ocupa de que entren clientes nuevos de forma constante: decide a quién captas y con qué mensaje, monta las campañas y mide qué funciona. En OctoUp lo hacemos nosotros de principio a fin. Al elegir una, lo que más pesa a largo plazo no es el precio, sino si las cuentas quedan a tu nombre y quién ejecuta el trabajo.
El boca a boca trae buenos clientes y no lo controlas tú. El mes que se enfría no tienes a quién llamar, y la agenda de dentro de seis semanas empieza a dar miedo.
Un post, un anuncio en verano, una promo cuando bajan las reservas. Cada acción tira por su lado, pagas todas y ninguna te deja un cliente que sepas repetir.
Entra gente y no sabes por dónde. Así repites lo que no funciona y dejas de hacer lo que sí, y lo descubres cuando ya te has gastado el presupuesto del trimestre.
A quién quieres captar, qué le duele y qué mensaje le hace elegirte a ti. Es la pieza que da sentido a todo lo demás y la que más tiempo nos lleva.
Convertimos lo que haces en una propuesta concreta y la ponemos donde va a leerla quien la necesita: búsquedas, anuncios, redes o el teléfono de siempre. Concentramos el esfuerzo en dos canales, no en siete.
Cuánto cuesta cada contacto y cuántos acaban siendo clientes, en un panel que abres cuando quieras. Si un mes va mal, lo ves ahí antes de que te lo contemos nosotros.
Google Ads, Meta, la analítica y el dominio se crean o se transfieren a tu propiedad. Entramos con acceso, no como dueños, y el día que te vas te llevas el histórico entero. *(a confirmar con el cliente — ver aviso 2)*
01
Nos cuentas de dónde salen hoy tus clientes. Te decimos qué haríamos y qué no, aunque la respuesta sea que todavía no nos necesitas.
02
Qué entra, qué se queda fuera, quién lo hace y para cuándo. Un documento que puedes enseñarle a otra agencia para comparar de verdad.
03
Estrategia, oferta, campañas y el seguimiento de cada contacto que entra. Cada mes ajustamos mensaje, canal y presupuesto sobre lo que ha demostrado traer clientes.
04
Antes de empezar te decimos por escrito qué entra y para cuándo. Si lo que entregamos no es eso, lo corregimos sin coste.
Somos pocos y nos gusta serlo: el que monta tu campaña es el mismo que te coge el teléfono en agosto. Llevamos la captación entera —estrategia, campañas y el seguimiento de lo que entra— en lugar de dejarte un plan para que lo ejecutes tú. No garantizamos ventas, porque dependen de tu precio, de tu competencia y de lo rápido que llames al que te ha dejado el teléfono; sí garantizamos el alcance y la fecha de lo que entregamos, por escrito y antes de que pagues nada. Un buen perro de rastro no ladra más fuerte que los demás, llega antes.
No hay una mejor en abstracto, hay una que encaja con tu tamaño. Pide tres cosas concretas antes de firmar: el nombre y el correo de quien va a llevar tu cuenta día a día, la confirmación por escrito de que las cuentas publicitarias quedan a tu nombre, y un ejemplo real del informe mensual que vas a recibir. Con esas tres respuestas delante, las diferencias entre agencias dejan de ser de marketing y se vuelven comprobables.
El SEO (clientes que te encuentran solos en Google) y la publicidad online (clientes que captas pagando por cada clic) son canales concretos. El marketing es la capa de arriba: decide cuáles de esos canales usar, con qué mensaje y con cuánto presupuesto, para que trabajen juntos en lugar de cada uno por su lado. Primero el plan, después los canales. Si ya tienes claro que lo tuyo es uno solo, ve directo a la página de ese servicio.
Depende de los canales que elijamos. La publicidad puede traer los primeros contactos en semanas; la captación orgánica tarda bastante más y sale más barata a la larga. En el diagnóstico te damos una expectativa realista para tu caso, con fechas, y sin prometerte nada de la noche a la mañana.
El freelance suele salir más barato y hace bien una cosa; si se pone enfermo o coge otro cliente grande, tu proyecto se para. La agencia cubre varias disciplinas y tiene relevo, y a cambio te aleja de quien ejecuta. Un equipo pequeño intenta quedarse en medio: varias manos, pero hablas siempre con las mismas, y todo —web, anuncios, SEO, WhatsApp— en el mismo sitio en vez de cuatro proveedores echándose la culpa. Lo que conviene preguntar en los tres casos es quién hace el trabajo, no quién lo vende.
Sirve para saber que han pasado un examen y que gestionan un volumen mínimo de inversión. No dice nada sobre si entienden tu negocio ni sobre si te van a contestar. Es un filtro de entrada razonable y un criterio de decisión malísimo: hay agencias certificadas que no devuelven las llamadas.
Trabajamos con negocios de servicios, casi siempre pequeños: clínicas, academias, talleres, profesionales que venden su tiempo. Es el tipo de cliente para el que un mes flojo se nota en la caja, y por eso la captación se monta para que sea constante y no a golpes. No necesitas un presupuesto grande para empezar: se arranca por los canales que más rinden en tu caso y se crece sobre lo que demuestre traer clientes.
Se solapan bastante. La de comunicación suele ocuparse de la imagen y del mensaje —qué dices, cómo suenas, cómo respondes en redes— y la de marketing, de que ese mensaje traiga clientes que se puedan contar. En un negocio pequeño no tiene sentido separarlas: el mensaje y la captación son la misma conversación.
Nos lo cuentas y te decimos qué haríamos con tu captación, más las preguntas que conviene hacerle a las otras dos agencias que estás mirando. Sin coste y sin firmar nada.
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