Lo que pagas son horas, no posiciones
Escribir veinte páginas, arreglar lo que está roto en la web, revisar qué hace la competencia y conseguir que te enlacen lleva tiempo. Si lo haces tú, esas horas salen de tus tardes.
Aparecer en los resultados naturales de Google es gratis: no existe forma de pagarle por una posición mejor, y así lo dice su documentación. Lo que cuesta dinero es el trabajo de escribir, arreglar la web y conseguir enlaces. Con herramientas gratuitas y unas horas al mes se llega bastante lejos, sobre todo en negocios de zona.
Escribir veinte páginas, arreglar lo que está roto en la web, revisar qué hace la competencia y conseguir que te enlacen lleva tiempo. Si lo haces tú, esas horas salen de tus tardes.
Y ahí es donde se cae casi todo el mundo. Una web se posiciona publicando el mes tres y el mes ocho, no la semana que te entró el entusiasmo y montaste seis páginas de golpe.
Si en tu sector hay empresas con gente a sueldo publicando cada semana desde hace años, tus dos horas del sábado no van a alcanzarlas. Decírtelo nos parece más útil que venderte un truco.
Es la herramienta oficial de Google. Te dice por qué búsquedas apareces, cuánta gente te hace clic y qué páginas tuyas no ha podido leer. Casi nadie la mira, y es el único sitio donde los datos vienen de la fuente.
Crear la ficha que sale en el mapa no cuesta nada y para un negocio de zona suele ser lo que más clientes trae de todo esto. La dejas completa una tarde y ya estás compitiendo en el bloque del mapa.
Pegas la dirección de tu web y te dice qué la está frenando en el móvil, que es donde te va a visitar casi todo el mundo. No arregla nada, pero te da la lista ordenada por lo que más pesa.
Escribe tu servicio y mira qué te sugiere el autocompletado, qué aparece en «Otras preguntas de los usuarios» y qué hay al final en las búsquedas relacionadas. Eso son dudas de gente real, y cada una puede ser una página tuya.
01
Verifica tu web en Search Console y reclama tu ficha de Google si no la tienes. Te lleva menos de una tarde, y por primera vez vas a ver datos tuyos en lugar de suposiciones.
02
Si ofreces cuatro servicios y todos viven apretados en la home, estás compitiendo con una sola página contra cuatro. Sepáralos, y escribe cada uno con las palabras que usa tu cliente.
03
Mira en Search Console qué búsquedas nuevas te están trayendo gente y escribe sobre esas. Repetir esto doce veces seguidas es, literalmente, hacer SEO.
04
Antes de empezar te decimos por escrito qué entra y para cuándo. Si lo que entregamos no es eso, lo corregimos sin coste.
Hay un punto en el que lo gratis se queda corto, y prefiero decírtelo antes de que lo descubras tú. Llega cuando el cuello de botella ya no es saber qué hacer, sino sacar el rato para hacerlo. También cuando la web está construida de una forma que no te deja crecer, o cuando enfrente hay alguien que le dedica cuarenta horas a la semana. Hasta ahí, hazlo tú: te vas a ahorrar dinero y vas a entender tu propio negocio mejor que si se lo cuentas a un tercero. Eso sí, esto se parece a educar a un cachorro más que a montar un mueble: quince minutos cada día valen más que una tarde entera un domingo al mes.
Las dos cosas, según de qué parte hables. Salir en los resultados naturales no se paga: Google no vende posiciones y lo tiene escrito en su documentación. El trabajo para llegar ahí sí cuesta, en dinero si lo encargas o en horas si lo haces tú. Por eso «SEO gratis» no es un engaño, pero tampoco es gratis en el sentido de no costarte nada.
Hasta cierto punto, sí. Con el perfil de empresa de Google apareces en el mapa y en las búsquedas de gente que está cerca, y eso ya es estar en Google sin web. Lo que no vas a poder es competir por búsquedas informativas ni contar tus servicios con detalle, porque una ficha tiene el espacio que tiene.
Las oficiales de Google sí, y son gratis del todo. Las otras, esas que te dan una puntuación de colores en treinta segundos, suelen estar diseñadas para asustarte y acabar en un formulario de contacto. Si te sale un informe alarmante de una web que no conocías de nada, trátalo como lo que es: publicidad.
Más importante que las horas es el ritmo. Un rato corto cada semana rinde mucho más que una maratón al trimestre, porque Google valora que la web siga viva y porque tú no vas a mantener el arreglo de una tarde heroica. Si solo puedes sacar un hueco pequeño, que sea siempre el mismo día.
Por hacerlo mal, no: una web torpe simplemente no sube. Los problemas serios vienen de atajos concretos, como comprar paquetes de enlaces, publicar textos generados en masa sin revisar o llenar la web de páginas de ciudades donde no trabajas. Si te limitas a escribir bien y arreglar lo roto, lo peor que te puede pasar es que no funcione.
Si te pones y quieres que alguien le eche un ojo, mándanos la web y te decimos qué has hecho bien, qué falta y qué es perder el tiempo. Media hora, gratis, y te lo llevas aunque no contrates nada.
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